LOS ESCENARIOS POSIBLES DE MONTORO
Cuentan que un gitano le vendió un burro pintado a un payo; este descubrió al poco y tras llover que el animal había sido tuneado para parecer más joven cuando, en realidad, estaba ya al final de su vida.
El payo devolvió el burro al gitano recriminándole el engaño. El gitano le contestó que con esa actitud, nunca revendería el burro.
Esta anécdota se podría contar de muchas maneras, cambiando el grupo étnico del que compra o del que vende, del engañador o del engañado y del animal usado para tal engaño.
La cuestión final es vender. Montoro no vende burros tuneados; pero si, algo parecido.
Y se queda tan pancho, como si no fuera con él la cosa. Montoto vende conformismo, resignación, aquello de "lo importante es la salud" que todos repetimos cuando no nos ha tocado la lotería. Montoro es un malabarista de eufemismo, parte de un Gobierno "eufemista", Montoro se identifica tanto con su personaje que se le confunde con el burro tuneado.

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