viernes, 18 de octubre de 2013

no me pondré lazito rosa, se lo pondré en el culo al marido de Cospedal...















No me pondré lacito rosa, se lo pondré en el culo al marido de Cospedal...

Mamá fue operada de cáncer allá a finales de los 70.
Fue en una clínica privada en Barcelona. Todos loa ahorros  de una vida de trabajo, y no eran pocos, se fueron a engrosar la cuenta corriente de la clínica que le alargo algunos  años más el sufrimiento.

Fue tratada con quimio terapia  en Palma; aquí en Menorca no se daban estos tratamientos.

Papá fue operado hace pocos años en el antiguo Son Dureta.



Aquejado de cáncer de pulmón, tuvo a sus disposición un excelente equipo de cirugía que le salvó la vida.
Después, una atención exquisita que incluía a las enfermeras, un psicólogo y una señorita que le traía un aparato para soplar y que me riño por jugar yo con él. Me riñó con toda la razón, muy amablemente me explicó que mi padre era en esos momentos hipersensible a un contagio que yo con mi juego le podía provocar. Me sentí un tonto y lo reconozco.

Mi padre era un jubilado que fue colchonero, panadero y funcionario de Defensa en calidad de panadero de la Base Naval de Maó.
No era un millonario cantante o actor o político o….
Pero recibió los mismos cuidados que ellos reciben cuando cruzan el charco en busca de ayuda en Houston.
Entre el cáncer de mamá y el de papá pasaron 35 años.
Una etapa en que la Sanidad española se colocó a la vanguardia mundial.

Pero no es sólo eso,  la Sanidad americana y la de muchos otros países desarrollados, también está a la vanguardia; pero aquí, es para todos, universal. Eso permite que un jubilado sea tratado con los mismos tratamientos que se aplicaban en Houston y con equipos de cirujanos de lo mejor del Mundo. Esa es la verdadera grandeza de España.
Ese es un logro sin precedentes en la Historia de nuestro país, algo que nos identifica y que nos tiene que enorgullecer más que el gol de Iniesta.


Treinta mil mamografías de prevención han sido, sospechosamente, pasadas por alto en una comunidad que está poniendo la Sanidad Pública en manos de algunos que no conocen otra forma de invertir su dinero, sino es en base al sufrimiento humano.
Desde el Ministerio de Sanidad se está planteando el copago a los tratamientos ambulatorios para los enfermos de cáncer.
Es sólo  un primer paso. Habrá más.
Nadie dejará morir a un enfermo si se le ofrecen garantías de curación.
Pero esto se pagará, y las familias que se han endeudado en hipotecas para creerse dueños de una casa, ahora se endeudarán para pagar la vida al ser que aman.
La Sanidad es un enorme negocio en manos de alguien que no sea el Estado, el cual tiene que rendir ante los cuídanos, no ante un Consejo de Administración.
Entre mamá y papá pasaron 35 años; Dios no lo quiera, pero todos somos susceptibles de que nos llegue ese terrible aviso. Qué haremos los de mi generación o las que nos siguen.
Pero la culpa hay que repartirla.
Si, entre políticos, avispados inversores y la sociedad misma que no se ha dado cuenta del enorme valor de “su” Sanidad Pública.
Mira hacia otro lado, como si a ella no le fuera a tocar el dedo de la muerte.
¿Para qué tengo que pagar yo el tratamiento de otros? Dicen algunos.
Si, pero luego todo el mundo lleva un lazo. Me pregunto para qué.
El lazo me recuerda a aquellos post de facebook en los que aparece un niño negro y malnutrido; la foto te dice que des un “me gusta” si te da pena. No he visto cosa más estúpida y detrás imagino  a un enorme estúpido con una estupidez que raya la gilipollez en grado sumo.
A eso le llamo yo “machaca conciencias”, no sirve para nada. El que pone un “me gusta”, se va convencido que es buena persona por haberse sentido mal con la contemplación del niño, qué más puede hacer.
No se necesitan “machaca conciencias” ni  apoyos de lazitos.
Se necesita despertar la conciencia de que nos están robando un logro que ha costado un gran esfuerzo a las generaciones que nos anteceden y que debemos impedirlo; haciendo eso, los enfermos estarán seguros y con esperanza.
El lacito se lo pongo yo en el culo del marido de Cospedal o en el del mejor ministro de la monarquía –dicho por Botín- ambos son cara visibles de compradores de la Sanidad que han pagado nuestros padres y abuelos; ambos aumentarán sus fortunas a costa del cáncer que muchos padecerán y que hasta ahora hemos aliviado entre todos, con nuestros impuestos.

En su culo el lacito………y la almorrana justiciera también.






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