domingo, 13 de octubre de 2013

oh, Branson.......el de Venecia, mira tú....

BRANSON NO QUIERE OÍR LA PALABRA "IMPUESTOS"

El Sr. Branson era un  veraneante de nuestro puerto.
Fue habitual, durante un tiempo, escuchar al populacho mahonés nombrarlo entre el ramillete de famosos que habitaban las casitas de "s'altre banda". 

Venecia, la famosa "venecia" fue la elegida por un elegido, un triunfador, un empresario que está en lo más alto del ranking de los que atesoran en sus cuentas corrientes lo que otros deben en sus hipotecas de mediocre habitante del planeta.




Branson tenía ideas, proyectos para Menorca, ideas para invertir en una isla que le divertía: invertir y divertir, para él, van de la mano.

Pero chocó con las leyes de una Reserva de la Biosfera que protege el paisaje y delimita actuaciones que no se ajusten a su normativa.
Branson se fue, todo era demasiado difícil para él. Se fue y nació la crítica.

Todos celebran la Reserva, pero no el proteccionismo; lo cual es como llamar snack bar a una casa de putas. 
Nació la crítica, aquel típico "no dejan hacer nada" que caracteriza a los que son como Branson. 
Quizás sea cierto que la Administración insular es lenta; pero eso es un problema de gestión, problema que han tenido y tienen todos los partidos que han gobernado o gobiernan. 
Branson se ha destapado, y como otros millonarios se ha decantado de aquello tan poco elegante como puede ser pagar impuestos.
Tal cosa nos puede dar una idea de lo muy interesante que hubieran sido sus inversiones aquí y  nos acercan a un millonario que no deja de ser eso: alguien que poco puede apreciar lo que otros atesoramos. 
Lo recibirá la isla  de Necker, un paraíso fiscal...
Mientras tanto, en Menorca, otros intentaremos que siga siendo, pese a todo, un paraíso natural.











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