Luis Alejandre. Conseller de Movilidad y Proyectos
«Dentro de 20 años se agradecerá a este Consell la mejora de la carretera general»
titular Diario MENORCA
Veinta años no es nada....dice la canción.
Me pone los pelos de punta pensar que estaré ya más que jubilado dentro de veinte años (si la edad de jubilación se mantiene como hasta ahora) y no tengo la menor idea y desconfío de poder cobrar algo de lo que he cotizado y que este Gobierno usa para pagar Deuda,
Deuda de la que se aprovechan los bancos pidiendo al BCE a un interés bajísimo y comprando al Tesoro Español sus emisiones que éste habrá de devolver a estos bancos a un interés cinco o más veces mayor.
Y lo devolverá y está usando el dinero que mes a mes los trabajadores han depositado en una caja para quedarse tranquilos y creer que a su jubilación tendrán para tomar un café y algo para los nietos.
El café de los jubilados pasará a adornar, más todavía, la mesa del desayuno del Sr. Botín y similares de su especie.
Lo mires por donde lo mires, la cosa es así; digan lo que digan, lo disfraz en como lo disfracen.
Todos hemos visto aquellas fotografías en blanco y negro en que aparecían playas como cala Galdana, Son Bou, calan Porte, Tirant... en estado salvaje, vírgenes.
Nuestros padres o abuelos nos han explicado con nostalgia como era aquel paisaje que ahora aparece mancillado por grandes edificaciones que intentan que el turista vea el mar cuando se levante de su borrachera de la pasada noche.
Hace esos veinte años de veinte años, no se tenía la conciencia que ahora tenemos los que hemos vivido semejante atropello.
Es innegable que el Turismo ha traído riqueza y prosperidad a esta isla; lo es también que mal, muy mal repartida.
Basta con echar un vistazo al nivel de vida de las familias hoteleras o de aquellos que aprovecharon el territorio común para sus negocios y visitar la cola del paro en donde encontraremos todo tipo de trabajadores que no encuentran un mísero empleo en este sector.
Todo el urbanismo desarrollado a pie de costa, hubiera podido ser más respetuoso con esta; hubiera podido ser más original y alejarse de ella para conservar su atractivo; en definitiva es la pescadilla que se muerde la cola.
Todo esconde un afán especulador que no tiene límites y eso es lo que nuestras generaciones venideras sabrán; eso es lo que dentro de veinte años agradecerán a este Consell.
Una macro obra que no es más que el afán megalómano de dejar huella que perdure veinte años para el recuerdo, no es más que un ataque directo al territorio de consecuencias nefastas para el mismo.
Se la llama "inversión"; la inversión ha de traer consigo unos beneficios a los que naturalmente se han de descontar las pérdidas.
¿A quién irán a parar esos beneficios? En lo que ha económico se refiere, no tardaremos veinte años en saberlo.
Al beneficio para los menorquines, tomando la obra como una mejora de la carretera, hemos de tener en cuenta que existen muchas otras manera que evitan el impacto que parece no preocupar a sus diseñadores o promotores.
Colocar en un lugar como Albarracín, Ronda, Úbeda o Lajarón, por poner unos pocos ejemplos, una macro avenida arbolada y moderna, sería una catástrofe urbanística. Colocar en Menorca estas rotondas tiene el mismo sentido. Ahora y dentro de veinte años.
Todo esto no es otra cosa -a mi entender- que una "cabeza de puente" para futuras agresiones al litoral.
Ley de Costas próxima, revisión del PTI, caso CESGARDEN y triunfo del verguismo en Menorca, dimisión de Huguet y presiones de inversores...
En el fondo no han aprendido nada de lo terrible que ha sido para muchos este crecimiento basado en el ladrillo; ciertamente, muchos otros se han enriquecido también de las migas que han dejado caer, y estos son los que el Conseller dice que apoyan el proyecto.
Menorca necesita una vía económica alternativa, de crecimiento sostenido y que garantice el reparto de la riqueza que su territorio ofrece; pero para el bien común, no para la misma élite de siempre.
Con la cara lavaa y recien peiná, niña de mis amores que guapa está...
Dice la canción. Menorca pronto llevará un enorme collar de aros, adornos en sus costas, maquillaje de chiringuitos y demás lindezas. Ahí será cuando perderá su hermosura, ají será cuando a pocos les apetecerá mirarla. Ese será el fin del Turismo; pero a ellos poco les importa, tienen repletos sus graneros a costa de nuestra costa y paisaje.



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