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ELLOS Y LA SANGRE COMO ICONO
Son tantas las cosas que quisiera decir; pero es tanto el peso de siglos sobre nuestras conciencias que, en ocasiones, es difícil intentar argumentar para probar a convencer.
La sangre como icono, la sangre de un Dios al que hay que imitar porque murió de forma bárbara, cubierto de sangre.
Sangre en sus manos, en sus pies y en su costado.
Ese Dios murió resignado, y así nosotros hemos de vivir.
Resignados ante todo, ante aquellos que se apropian de la imagen de ese hombre resignado.
Resignémonos ante la pobreza para que ellos la acaparen, resignémonos ante una estructura social en la que ellos marcan las pautas de la moral; resignación hermanos, resignación.
Jesús bebió sangre, sudo sangre, fue cubierto de sangre por sus verdugos.
Sangre por todos lados, sufrimiento, dolor; imitemos al dolor, ese es su mensaje.
De poco sirve que todos sepamos que acumulan riquezas de manera escandalosa, siempre lo hicieron y continúan.
Aquel que vierte su sangre gritando el nombre de su Dios, ahora es beato, y todos acuden a su recuerdo esperando que obre algún milagro. Adoran un hueso de su espalda, aquel en el que se detuvo la bala que la bestia sin religión le disparó y reparten estampitas con su sangre. Sangre, el continuo mensaje de la mayor operación de marketing de la Historia.
Cristo y su rostro de dolor o el de su madre, imitemos eso; ese es su mensaje.
De esta manera, con siglos de abominable retórica, crean sumisos hombres que creen el la sangre y en el sufrimiento como camino a un Cielo que nos igualará.
En Madrid, unos autobuses han sido pintados con bebés llenos de sangre.
Abofetear conciencias con aquellas forman que siempre les han funcionado.
Si eres pobre, no abortes, mira lo que pasa; ese es su mensaje.
Si eres mendigo, puta o buscador de putas, te multamos, eres escoria.
He pensado para mis adentros, cuántos autobuses harían falta para decorarlos con las caras de la pedofilia con sotana; miles.
El mensaje de culpa contra una sociedad y contra la Mujer que quiere decidir sin ellos; eso es lo que pretenden.
La Mujer se les escapa y ya no cuida sus iglesias ni cubre lo que de carnal tiene el sacerdote; ya no es sumisa ni reza con compulsión el rosario mientras recrea su mente con el torso desnudo del hombre que la hace sudar el veneno del pecado más dulce.
Poco les importa a ellos el aborto, poco les importaba bendecir aviones cargados de bombas que iban a matar sin respeto a niños, hombres, mujeres, ancianos...
Poco les importa la pobreza o el que su prójimo no tenga techo y ellos todos los tejados.
Siguen con sus sangres, su culpa, sus intentos para seguir manipulando a una sociedad que es tan enormemente imbécil que coloca a una señorota de cínica sonrisa que castiga a los pobres y permite autobuses con sangre. Los niños desahuciados, con hambre, enfermos...no importan, no sangran.

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