viernes, 8 de noviembre de 2013

HA MUERTO MI CENICERO FAVORITO


ELEGIA A MI CENICERO


Fueron tantos nuestros momentos de intimidad, nuestras noches en silencio buscando una crítica, una ironía o cualquier otra cosa que llevar a unos textos; fueron tantas las colillas que albergaste en tu hueco de cenicero paciente; fueron tantos los "últimos cigarrillos" o los "tengo que dejar de fumar".
Hoy, un resbalón involuntario entre la espuma de un lavavajillas de marca blanca te ha llevado al cielo de los ceniceros. 
¿Qué eres tú ahora que no puedes recibir mis colillas?
¿Eres el alma de un cenicero o unos pedazos de cerámica coloreados de azul y adornados con dibujos de margaritas? ¿Qué eres?

Siempre estarás en mi recuero y te prometo que no acabarás entre la tierra de un triste vertedero. Irás a mi estantería de "dondelopongo" y esa será tu morada. 

Son tantos cigarrillos, tantos. Son tantos recuerdos y alguno inconfesable. Descansa en paz cenicero, mi tristeza no tiene fin ahora, ni mi sollozo; pero las noches no se pierden aunque terminen, siempre vuelve la Luna y en ocasiones se oye susurrar alguna vieja palabra en el momento justo de aplastar un cigarrillo.






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