viernes, 1 de noviembre de 2013

madrid arena versus flower power menorca....

UNA AÑO DE LA TRAGEDIA DEL MADRID ARENA Y LA FLOWER POWER DE LA MOLA SILENCIADA
LOS NÚMEROS NO MARCAN DIFERENCIAS






Una año hace ya que nos horrorizábamos al ver las imágenes de aquel callejón repleto de jóvenes atrapados; cinco de ellos murieron allí de una manera terrible, con una angustia inimaginable y por mor de una avaricia que no tuvo en cuenta los riesgos para sus vidas.
La tragedia marca un antes y un después en la manera de organizar estos espectáculos, muy rentables por lo que parece, y a costa de chavales que buscan diversión como la busca cualquier joven: "donde hay más ambiente".

En este año han salido a la luz multitud de datos de todos lo fallos y saltos de la ley que allí se cometieron. El juez ha investigado, la policía ha investigado; se ha culpado a los organizadores, al ayuntamiento, a la empresa de seguridad..,

Han salido a la luz datos del enorme entramado que hay en torno a estos macro espectáculos; montajes que se saltan las más elementales medidas de seguridad y con la creencia de que "nunca pasa nada" colocan a adolescentes en un gran espacio para que se diviertan y puedan conseguir pingues ganancias; mención a parte de las "otras ganancias" que los "repartidores de pastillas" consiguen; está por ver si entran o no en el gran tinglado de todo este circo macabro que acabó con la vida de cinco jóvenes a los que todavía no se les ha hecho justicia.






Aquel caluroso agosto del 2007, toda Menorca sabía que en la fortaleza de La Mola se celebraba una macro fiesta organizada por la discoteca Pacha de Ibiza y que tenía como productores a algunos empresarios restauradores de Menorca y al famoso actor catalán, miembro del grupo Tricicle, sr. Gracia.
Toda la isla lo sabia, exceptuando al Director de Administraciones Públicas quien desconocía lo que iba a ocurrir. Diremos que ese cargo sería el mismo que el de Delegado de Gobierno en una capital de provincia. 
Las entradas, a pesar de su elevado coste, se agotaron de inmediato. 

Cinco mil personas,  en una pequeña isla de apenas 70 mil habitantes, estaban a punto para emular el glamour de la noche ibicenca trasladado a Menorca.

A poco de empezar ya se detectaron fallos en la organización que demostraban la falta de ingenio y profesionalidad de quienes habían pretendido un macro espectaculo en un lugar al que para acceder hay que cruzar lo que podríamos denominar "un cuello de botella" y en el que no hay aparcamientos suficientes para tanto personal. Los organizadores y la empresa concesionaria de los servicios en la fortaleza de Isabel II, si sabían como irían vestidos; pero no cayeron en que el espacio de aparcamientos no bastaría ni para el 20% de lo previsto.

La carretera se colapsó, el peligro que surgió de todo aquello: coches aparcados en cunetas, gente dirigiéndose a pie a la fiesta entre coches y autobuses que intentaban abrirse camino en aquel caos, podría haber ocasionado una tragedia mayor de la ocurrida.

Dentro, en la fiesta, dos jóvenes cayeron a unos fosos de 12 m de altura; se dio la voz de   alarma y la fiesta no se paró. Una sola persona de todo aquel tumulto sabía como llegar a los accidentados. Las ambulancias quedaron atrapadas en el caos de la carretera y un hombre y una mujer permanecían inmóviles sobre el suelo de piedra de los fosos de una fortaleza que fue prisión y en ese momento trampa mortal para ellos. 

Se salvaron de una muerte segura, y aún hoy en día, el que se acerca a la tronera desde donde cayeron y se asoma al foso, no entiende el cómo salvaron la vida.

Una evacuación que duró tres horas a causas del embotellamiento de la carretera, del que la Guardia Civil dijo no tener constancia, ya que no existía "constancia" de la fiesta  (como así lo afirmó el propio Director de Administraciones Públicas cuando se le preguntó) es suficiente motivo como para que exista una investigación y una sanción contundente; pero el Fiscal afirmó no ver indicio alguno de delito.

No existía indicio de delito ni permiso alguno demandado para reunir a 5000 personas en torno a una fiesta donde el alcohol se servía con la entrada, donde la cocaína fue la reina, donde muchos jóvenes bailaban en el llamado mirador del Clot, con el consiguiente peligro de caer al mar sobre un cúmulo de rocas, donde otros caminaban en busca de un lugar para orinar, sin saber que lo hacían al costado del foso de la batería Reina Victoria y si caían allí hubieran quedado como pinchos morunos clavados en los árboles que ahí han crecido por el centenario abandono de dicha batería; nadie demandó el más mínimo permiso, todo fue hecho a dedo, con el "tú tira para adelante que ya lo arreglaremos". Nadie se imaginaba que dos jóvenes casi se matan cayendo a un oscuro foso. 

Pero el fiscal no vio indicios.  Yo si.
Yo vi como las hierbas de la tronera desde la que cayeron aquellos jóvenes estaban pisadas y marcaban un camino, el camino que habían elegido muchos otros, dado el estado de 
estas,  para ir a orinar; los que cayeron sintieron curiosidad y desconocían que más adelante, apenas a dos metros, había un abismo que los separaba del otro lado que ellos veían, la ilusión óptica les hacia ver que no existía ese foso. 

Hacia el lado desde el que se habían subido a la tronera, todo era fiesta en una zona reservada para VIPS, donde corría el Moet y la cocaína  donde todos mostraban su cara glamurosa y donde los organizadores se colgaban una medalla de "tios cojonudos"; 
hacia el otro lado el mar, la luna llena que llenaba de sombras el paisaje de la bocana del puerto y, al fondo, las luces de la farola que indica el camino a navegantes despertaron la curiosidad de esos chicos que encontraron el vacío 

Quien avisó de que se habían perdido estuvo a punto de caer también, tan sólo la extrañeza de no saber donde se habían metido hizo dar la voz de alarma. 

Si aquella jovencita que avisó hubiera sentido la misma curiosidad, hoy no están vivos y nadie se hubiera dado cuenta de que habían caído. 

Nada, pese a lo que se dijo, protegía aquellas troneras, nada y quien escribe tiene documento fotográfico que lo atestigua. 
Si, en cambio, unas barreras y un vigilante separaban al populacho de la zona reservada para las persona importantes. 

En Madrid se traspasó el aforo, fueron 15.000, en Menorca no llegaron a ser los 5000 que nadie autorizo, debido a que no pudieron llegar, quedaron atrapados en la carretera y con un soberano enfado después de haber pagado 50€ y no poder ni llegar al evento.

En Madrid cinco jóvenes murieron en una avalancha perfectamente evitable, en un recinto preparado para acoger un número importante de personas. En Menorca el recinto era una fortaleza militar con peligros a cada paso.

En Madrid se ha involucrado a la Alcaldesa y a todo el que tenía algo que ver en aquel asunto, la investigación sigue y el juez si ve indicios de delito por todos los lados. 

En Menorca, una sanción administrativa de 6000€ ha cerrado el caso. 
Un joven está paralítico, otra sufre secuelas por aquella caída. 
Personalmente, insisto, no puedo entender el cómo están vivos.
La prensa nacional sigue mostrando imágenes de lo que pasó, investigando por su cuenta cada momento de lo que llevó al desenlace.

En Menorca, la prensa dijo cosas como que "las retenciones en la carretera y la dificultad para conseguir una copa fueron los puntos flojos del evento". 

Siento verguenza ajena al leer esto. Este es el tipo de prensa que tenemos, complaciente, sumisa, la cosa tenía que salir bien y salió según nuestra prensa. 
Tan sólo las retenciones y el fraude de que las copas se acabaron sobre la una de la madrugada y que DOS PERSONAS ESTUVIERON A PUNTO DE MATARSE, fueron los puntos flojos del evento. 





Esto dicho en la misma plana en donde se informaba del accidente.





USO POLÍTICO

Tuve ocasión de hablar con un político, buen amigo sobre este caso. 
En aquellos días el PP estaba en la oposición, tanto el el CIMe como en el Ayuntamiento de Maó.
Le remití a este amigo mi extrañeza al ver que no se aclaraba el asunto y que pese a estar tan claro, todo parecía diluirse como si nada hubiera pasado.
Él me dijo -y no me duelen prendas  repetirlo- que uno de los padres de uno de los accidentados lo increpó y le sugirió que dejaran de usar políticamente este asunto.
Me parece ya "lo último". 

La amistad de este señor con un organizador hace que se pida a la oposición que no se investigue; típico carácter complaciente del menorquín que siempre quiere que todo vaya bien, como le indicaba su Diari: "Todo ha ido bien, excepto que casi se matan dos jovenzuelos".
No tengo más que decirle a este padre, que haga él lo que quiera acusando o no, es su problema; pero que deje a los políticos, por una vez, hacer su trabajo, les sirva o no de instrumento para sus fines. 

Esa noche casi se mata su hija; si no se depuran responsabilidades, la próxima noche puede ser la mía y  él, ese padre con su actuación, sería cómplice de eso. Que le quede muy claro.

Todo ha quedado en agua de borrajas, para la verguenza de esta isla que parece gobernada, lo haga quien lo haga, por una complacencia y unas formas un tanto de familia unida, quizás demasiado unida.
Mientras tanto, un joven vivirá el resto de su vida en silla de ruedas, sin que nadie indemnice aquella negligencia. 
Mientras tanto, a un señor que denunció por lucro cesante, le pagaremos un hotelito nuevo.

Vergüenza. 













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