miércoles, 6 de noviembre de 2013

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El papel silente
EL MAHONÉS COMPLACIENTE CRIADO CON LA TETA DE LA LÍNEA EDITORIAL DEL MENORCA Y LA PUTA REALIDAD

Sí, son muchos los años en que nuestra más preciada joya cultural ha ejercido su dominio sobre nuestras conciencias. 

Su línea, guiada por sus accionistas, Iglesia y familias de de la más alta burguesía mahonesa, ha creado una forma de opinión y una realidad que en nada se parece a la realidad misma.

Siempre se han mostrado los sucesos con mucha cautela e incluso se han suprimido como noticia, cuando circulaba de boca en boca. Siempre se pretendió trasmitir una cotidianidad relajada de acontecimientos perturbadores.

Se incluyeron en sus artículos a personajes de todas las formas de pensamiento; así transmitían una independencia que no era tal; que era un disfraz que permitía crear figuras mediáticas de escaso potencial cultural; pero presentes en unas páginas que todo el mundo leía -a falta de otra cosa- y daba por ciertas. 

El MENORCA ha dibujado siempre "su realidad", y el menorquín ha creado ésta en base a ello. 
Cualquier noticia o acontecimiento que tenga un interés fuera de las aburridas y, en ocasiones, patéticas cartas de agradecimiento, es tratada de sensacionalista.

Los trapos sucios se lavan siempre en casa, eso a lo que llaman ellos sensacionalismo no cabe en la lineal y organizada vida de menorquín. 

Son demasiados años de control mediático, demasiados. 

La tradición de hojear una páginas que dan fe de  quien ha muerto, de quien da una conferencia sobre el XVIII, de quien escribe una crítica de un concierto al que ni tan siquiera asistió, de quien día tras día intenta convencer que al topónimo le falta una ache, de quien escribe con una camisa azul claro, cuando lo que le gustaría fuera que le pusieran una azul Mahón con yugo y flechas, de aquellos que son más menorquines que nadie, lo más de lo más, porque "van a romandre a sa caseta" y "nedan a saltra banda"...

Ahora las Redes Sociales destapan un mundo que ya no es aquel hipnótico "tot va be".
Otros periódicos, ya no en papel, se atreven (aunque tímidamente) a sacar a la luz aquellas noticias que nadie cree que ocurran en esta maravillosa cotidianidad menorquina.

Hay quienes por ello les acusan, repito, acusan de sensacionalistas.

El inconsciente menorquín guiado por años de predica católico mediática, cree que dar noticias sobre acontecimientos en los que se pisotean los más elementales Derechos Humanos ¡es sensacionalismo!

En nuestra polémica cárcel ocurren cosas extrañas, dos presos se han suicidado en poco tiempo, se ponen en entredicho muchas cosas y está por ver si se tapan otras.

Nadie informa de nada y tienen que ser Colegio de Abogados o Parlamentarios los que remuevan el asunto ante algo que, a priori, es sospechoso. 

En nuestra isla, parece como si quien pisara ese mamotreto gris y blanco de la carretera de Sant Lluis fuera una especie de monstruo no adaptado a nuestras burguesas formas y, por tanto, no merecedor de derecho alguno por haber robado con una pistola de plástico.

Mientras tanto, el Sr. Matas alude que ya no es peligroso socialmente; claro que no.

El Sr. Matas va bien aseado y excelentemente peinado por la vida; luce bonitos trajes de marca y tuvo relaciones amistosas con Undargarín y el Rey. 
Pero de 70€ que robó nuestro último preso suicidado a lo que se le demanda a Matas hay una considerable, muy considerable, astronómica y abismal diferencia que la ley no tiene ni por asomo en cuenta.

Y aún, en la mediocre visión de algunos, esta diferencia no existe; Matas no asusta, el preso tipo, si. 

De esta manera, como sociedad, seremos siempre pobres títeres con ínfulas de burgueses , creyentes del "menorquín dream" que no es otra cosa que algún día y si eres complaciente, algún probo y mediático ciudadano te llame por tu nombre de pila y te sientas "importante"

La puta realidad es otra muy distinta, y en nuestras narices pasan cosas que no tendrían que pasar y de las que alguien tendría que informar que pasan;  porque hay personas a las que todavía eso que pasa no les gusta que pase; porque creen en la Dignidad de la persona y, sobre todo, porque no les da la puta gana de que una pandilla de sádicos ande presuntamente golpeando y humillando a hombres indefensos que serán devueltos a la sociedad, después de saldar su deuda, con más rabia si cabe al ver como han sido tratados y como el silencio de esta ha sido vergonzosamente cómplice.



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