PERO QUIÉN ES ELLA Y EN QUÉ LUGAR SE ENAMORÓ DE TI...
Ana Botella opina...
Su mayordomo os cuenta...
Me pregunto y no dejo de preguntarme. Busco una respuesta que nunca llega y me obsesiona, me ansía, me produce espasmos en el vientre y dejo escapar algún gas cuando la visualizo; puesto que he de hacerlo para seguir con mi pregunta, y ahí está que no hay quien la eche.
¿Quién es esta mujer? Quién en el sentido de "qué". Qué es.
Solo tengo una respuesta y, ni tan siquiera, tengo base empírica para poder afirmarlo con rigor; creo que es una mujer, sólo sé eso.
De dónde ha salido, cuál es su mérito.
Hasta lo que yo sé, se podría escribir un tratado de la pifia con sus afirmaciones: peras con peras, mujeres cenicientas, cafés y me niego a poner "relaxing".
Lo he puesto, pero para que se entienda.
Hasta lo que yo he leído, está donde esta de rebote, tiene mayordomo, vive como una reina a costa del contribuyente, un periódico alemán ha destapado todos esos lujos impropios de épocas de crisis y de épocas de bonanza; impropios y punto; siempre impropios.
Pero, cuántas señorotas hay en España que puedan sentirse identificadas con semejante bodrio de personalidad; cuántas para que se la tenga donde se la tiene; puesto que se supone que, aun no siendo electa, su perfil tendría que ajustarse a determinada personalidad social.
Haberlas hailas, pero no tantas, caramba.
Las mujeres decentes y con inteligencia superan en número a esta cosa que lo intenta, porque mira que lo intenta, pero no pasaría unas oposiciones ni para dependienta de una charcutería; las dependientas de charcutería son mujeres preparadas, que saben atender al público, educadas y en la mayoría de las veces, guapas, elegantes y sexys a rabiar; la Botella no vale una mirada ni de reojo, es más tonta que la última de la clase y cree que ha nacido para que le sirvan el café.
Pero, qué carajo hacemos aguantando eso.
En un país medianamente inteligente, por menos montan una Revolución.
Se le descubre el "chanchullo" de lo del Madrid Arena, se le mueren cinco jovencitas y se va a un spa a llorar la pena; no tiene ni decencia, ni tan siquiera sabe disimularla; para qué, ella es una señora y mentirá para que nos creamos que miente, y así, otros dirán que siempre creemos que miente y su mentira se convertirá en verdad; después, el mayordomo que todos le pagamos, le servirá el café de la mañana y a la pelu.
Ahora, van y le preguntan que opina sobre la nueva Ley del Aborto. Vaya cosas.
Pregunta retórica, señores....
A ver si ustedes creen que esta señora les dirá que no está de acuerdo; no, se le acaba el chollo del café con mayordomo.
A lo mejor, y si es así me callo, la han preguntado por ver que pifia suelta esta vez; en este caso, lo entiendo; pero, tampoco están las cosas para pagar a bufonas lo que ella cobra.
Creo, sinceramente, que esa pregunta tendría que haber sido dirigida a otras muchas personas que quizás darían una respuesta más coherente, estudiada e inteligente.
Por qué no a un doctor, o a un teólogo...
A un estudiante de filosofía, a una adolescente poco informada, a un panadero, a una madre, a una gitana o a una rumana; a una puta o a su proxeneta; a un torero, futbolista, camionero, parado, subsidiado, agotado, resignado...
A una enfermera, a un psicólogo, portero de discoteca, policía anti disturbios, al coño de la Bernarda o al vigía de Occidente....
Cualquiera de ellos y cualquiera de una larga lista podría dar una opinión más acertada y a tener en cuenta que la de esta señora de la qué no entiendo y sigo dándole vueltas a la cabeza, el porqué está ahí y el porqué se le pregunta algo.
Y aquí lo dejo, puesto que me llama para servirle el café.
Sí, lo han acertado, soy quien se lo sirve; y, saben lo mejor, lo tiene en su mesa, le basta con vaciar el contenido de la cafetera en su taza, poner azúcar y remover; pero no, no sería tan señora si así lo hiciera.
Gracias por leerme; ya que, aparte de eso, también pagas mi sueldo.

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