NUEVA LEY DE SEGURIDAD
LOS PORTEROS DE DISCOTECA, QUE SEAN VIGILANTES PRIVADOS, PODRÁN APATRULLAR LA CIUDAD, DETENER Y CACHEAR
LES SERÁN PERMITIDAS UN MÁXIMO DE TRES HOSTIAS BIEN DADAS EN CASO DE DETECTAR DELITO FLAGRANTE
CUIDADÍN, CUIDADÍN...
Si la actual Policía Nacional ya sale algo adoctrinada de sus academias y ha olvidado, en muchos casos, que trabajan para todos los ciudadanos y no sólo para un sector de estos.
Si sus formas y modos son chulescos en muchas ocasiones y todo el trabajo que se hizo para que se olvidara aquel "gris" tan poco querido por la ciudadanía, se ha venido abajo.
Si estamos pagando a personas que en teoría han de defendernos frente al delito y lo que hacen es hacernos sentir "el delito"; si todo esto es así, ahora, para colmo, un vigilante de seguridad tendrá "permiso" para actuar como policía.
En todo no es bueno generalizar; pero, siempre vale más prevenir que curar.
El uniforme y la pistola atraen a ciertas personas que con ello refuerzan su ego, en muchas ocasiones infantilizado. Un sector muy amplio -no todos, por supuesto- de estos vigilantes no tienen otra manía que la de mantener su sentido del "orden", y van a ser usados por este supernumerario del Opus para, cual somatén, mantener la disciplina ciudadana.
El ciudadano será el delito, la vigilancia sobre él será agobiante.
Todo esto en un periodo en el que se ponen en entredicho actuaciones como la de los mossos de esquadra o los antidisturbios que no se identifican, incumpliendo la ley, y con los que te puedes topar, sin quererlo ni beberlo, y llevarte una buena tunda, tan sólo porque "pasabas por ahí" o gritabas a modo de catarsis lo harto que estás de ladrones disfrazados y que prefieres a Maki Navaja, quien por lo menos no escondía su identidad.
El ciudadano pierde sus Derechos y "algunos" ganan impunidad.
Caminamos hacia una sociedad que, so pretexto del orden, será una sociedad vigilada y presunta delincuente.
Pagamos con nuestro dinero nuestras cadenas y lo que serán nuestras coacciones.
La jugada no puede ser mejor, propia de un Opus numerario.
Que a nadie le extrañe que pronto nos obligue a ir a la Iglesia, para que allí nos enseñen la disciplina de la resignación.
Viva el Opus "man que" pierda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario