PP: el aborto «nunca puede ser un derecho» sino una «excepción»
IMAGINEMOS ABORTOS
Vivimos inmersos en la incoherencia; alguien, algunos se ocupan de ello.
Sí, hay personas perezosas en cuanto a lo de "pensar" se refiere; es el miedo a la Libertad, el todo mascado.
El sumiso y complaciente se deja llevar, le tiene pánico a descubrir lo insoportable de lo incoherente.
A qué persona en su sano juicio, sea mujer o hombre, se le ocurriría defender el aborto por la sencilla razón de evitarse un problema.
Una mujer con una vida en su interior siente el impulso de proteger y crear ese futuro que se ha depositado en su vientre. La decisión de detenerlo es muy dolorosa, extremadamente dolorosa y siempre decide en función de la fuerza que ella tenga para llevar adelante ese cometido: es, indefectiblemente, su decisión y ella es sabia.
La misma Naturaleza lo hace. El mismo cuerpo elimina aquello que no tiene futuro, que será débil y no podrá avanzar; eso no es un asesinato, es una selección natural; es el ciclo de la vida, el más fuerte sobrevive.
Nuestra especie ha desarrollado un pensamiento, una ética que hace que protejamos al máximo a lo débil y luchamos contra la misma Naturaleza para que ello sobreviva; pero hay decisiones que deben ser respetadas y nunca condenadas, puesto que el derecho es de la madre y no hay una sola madre sana mentalmente que entienda un aborto como un asesinato; y, en todo caso, la Naturaleza es la primera asesina, y la Naturaleza es Dios.
No entenderíamos que se calificara a Dios de asesino; sin embargo escuchamos en sus textos como destruye ciudades con fuego sagrado y convierte en sal a quien se gira para mirar la barbarie que manda contra los pecadores.
La Mujer es la Madre y la Naturaleza es la Madre y ambas deciden, no una ley hecha por personas que dirigen la Libertad de otras que tienen miedo a pensar por si mismas.
Desde el principio de los tiempos se ha abortado, se ha interrumpido un embarazo por una u otra razón.
El problema no está en condenarlo, legalizarlo o legislarlo; el problema radica en que se practica, se ha practicado siempre y se practicará.
El grave problema está ahora en cómo.
Cuando se tenga poder adquisitivo, aunque se forme parte del club católico, el aborto tendrá todas las garantías sanitarias.
Cuando no se tenga eso, el aborto será practicado como lo hicieron siempre aquellos que no podían viajar a Londres, en algún oscuro cuarto de algún sanador que acabará con la vida del feto y desangrará a la madre.
La incoherencia llega a sus límites cuando se dice que el aborto no puede ser un derecho sino una excepción
Resulta que si tenemos derecho a la Defensa. A fabricar aviones, carros de combate, fusiles que de una sola ráfaga acaben con la vida de cientos de personas, hombres, mujeres, niños que tienen padres y madres, mujeres que tienen esposos, esposos que tienen mujer e hijos; pero no importa, tenemos Derecho a la Defensa, y dado ese derecho, nuestra sociedad, temerosa de pensar, ve como algo normal que, cual demostración de varonil hombría basada en el puto falo militar, desfilen armas y hombres delante de un rey al que servirán hasta morir; pero morirán matando a otros hombres o se jactarán de tener aviones que poseen armas que cuando explosionan matan, matan incluso a mujeres que, embarazadas, han decidido no abortar.
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