Esta visto que los fantasmas de la vieja España no han desaparecido; y cuando digo fantasmas me refiero a su acepción más insultante; a estos fantasmas que están vivos y andan por ahí ufanos.
En el 2007 fui testigo de una chulería patriotera sin precedentes. La denuncié por activa y por pasiva a todos aquellos a los que pude llegar; a todos aquellos dirigentes de la izquierda menorquina, en aquellos años demasiado preocupada en morir de éxito; no tuve respuesta alguna, a excepción de mi buen amigo Antonio Casero.
En sa punta Esperó permanecía desde el final de la guerra un monolito con un epitafio que recordaba a una señora asesinada allí, la condesa de Rocamarí.
Por la redacción del epitafio podía parecer que incumplía la Ley de Memoria Histórica, a la sazón,recientemente aprobada.
Pero, lo cierto es que se había convertido en lugar de estricto recuerdo familiar, puesto que la difunta no fue nunca rescatada del mar que es y será siempre su tumba.
El monolito estaba alejado de cualquier paso, al borde de un acantilado y no hería la sensibilidad de nadie, más bien, formaba parte ya de una leyenda de espectros que aparecían las noches sin luna junto con el canto aterrador de la pardela balear.
Aun así se eliminó.
Por mi parte, expuse al entonces Secretario del Consorcio del Museo Militar y hoy Director de dicho Museo, capitán Girona, mi disconformidad con la eliminación de dicho epitafio, ya que consideraba el lugar última morada de la condesa y a mi entender era como cualquier epitafio de un cementerio.
El capitán, siempre tan circunspecto y dando escasa, por no decir nula, importancia a mi queja, contestó: "Es la Ley".
Mi sorpresa llegó cuando se eliminó ese mármol y se colocó el nuevo con nueva redacción.
“En éste lugar de la
fortaleza de La Mola, fueron ejecutados y lanzados por el acantilado el 23 de
agosto de 1936…”
Se coloca el nombre de doña Hercelia, la condesa, y se añaden dos más.
Dos militares que, ciertamente, también fueron asesinados allí; pero permanecían olvidados al igual que muchos otros fusilados en los fosos: sólo que estos dos pertenecían al bando nacional.
Uno se espera que quien se encargue de la redacción del epitafio lo haga de manera escueta, con un sencillo "En recuerdo de..." o "A la Memoria de..." sin más explicaciones que desequilibren una balanza muy a favor de unos que fueron llamados vencedores.
No, no fue así.
El genial redactor se permitió el lujo de dar detalles como: "fueron ejecutados y lanzados por el acantilado" y de introducir a dos militares más, naturalmente del bando vencedor; dos militares que durante la Dictadura no tuvieron su recuerdo y lo encontraban ahora en un texto que les salvaba de aquel olvido.
Corría el año 2007 y el Consorcio del Museo Militar lo formaban: Ayuntamientos de Maó y Es Castell, Govern Balear, CIME y Ministerio de Defensa; todos, excepto Defensa, con mayoría socialista.
El autor del texto, o por lo menos quien dio la autorización para el mismo, fue el hoy galardonado Coronel Francisco Riva Mayor.
Hoy, sin sonrojo alguno, se pretende levantar un monumento a los asesinados en el Atlante, se me ocurren muchas preguntas, se me ocurren muchas contestaciones.
Pero diré que de aquellos barros vienen estos lodos, nadie hizo caso ni hubo la menor queja por aquel desagravio. La Izquierda cedía ante una monumental falta de respeto a la Memoria y a la Ley; amén de sonreirle las gracias al culpable de todo eso.
Ya no es posible una guerra como aquella, lo que no significa que muchos se sientan todavía vencedores o "salvadores"; no pueden ya apuntar con sus fusiles a la Razón; pero si pueden tocar los huevos, hacer las cosas por huevos y es que ahí tienen su puto cerebro.
http://issuu.com/rafaelmelialopez/docs/arte_de_quinto
Pero diré que de aquellos barros vienen estos lodos, nadie hizo caso ni hubo la menor queja por aquel desagravio. La Izquierda cedía ante una monumental falta de respeto a la Memoria y a la Ley; amén de sonreirle las gracias al culpable de todo eso.
Ya no es posible una guerra como aquella, lo que no significa que muchos se sientan todavía vencedores o "salvadores"; no pueden ya apuntar con sus fusiles a la Razón; pero si pueden tocar los huevos, hacer las cosas por huevos y es que ahí tienen su puto cerebro.
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