CARNE PARA LOS DESCARNADOS
Es posible que algunas personas se sientan satisfechas después de hacer una donación para que "los pobres" coman algo de carne.
Es posible, y no lo critico, que esa noche se acuesten con su conciencia más tranquila y convencidos de que han obrado bien y tienen el perdón y la alabanza del Gran Arquitecto del Universo.
La Caridad tiene muchas formas y realidades; pero no se complementa con un entrecot.
"Dale un pez a un hombre, y comerá hoy. Dale una caña y enséñale a pescar y comerá el resto de su vida"
Con toda seguridad, los receptores de esa carne sentirán verguenza por el hecho de no poder adquirirla de una forma normal, sin pasar por ese momento amargo en el que te das cuenta de que tu vida en un fracaso a causa de una precariedad laboral en la que te has visto inmerso, sin comerlo ni beberlo, y por una coyuntura que ha conseguido crear vergonzosas fortunas y vergonzosas miserias.
Las caras sonrientes de una foto que publicita el acto de unas logias masónicas con nuestra alcaldesa, son un patético reflejo de la poca sensibilidad social que albergan unos corazones que se disculpan ante su Dios por no estar en la onda de la miseria.
Manifiestan unas formas surrealistas: sonrío ante un gravísimo problema porque con afrontarlo con una donación se soluciona.
No, no señora Alcaldesa, no.
Quiero ganar esa carne con el sudor de mi frente, y Usted es parte del engranaje elegido para crear las condiciones que consigan eso.
No me vale que un determinado círculo coma chuletón de Ávila y otros hamburguesas de Mercadona o, ni tan siquiera, eso.
No me vale ver sus sonrisas; me parecen insultantes y vejatorias.
No me de el pez para que sea su esclavo. Deme la caña para que pueda pescar; cree políticas, para eso está...
La sonrisa de la foto sobra. por decencia.

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