El equipo médico de cirugía vascular del hospital 12 de octubre le extrajo, en una operación que duró 15 horas, un cilicio que el ministro llevaba incrustado en la pierna desde su adolescencia
El mejor equipo de cirujanos españoles y 15 horas de quirófano han hecho falta para que a Fernández Díaz, ministro del Interior, le fuera extraída una singular pieza que llevaba en su pierna desde los 14 años por indicación familiar y para evitar los pensamientos pecaminosos.
El ministro decidió hace unos días que ya estaba bien de "cortarse" y que, ante el insoportable dolor que eso le producía, se pondría en manos de los médicos para su extirpación definitiva.
Se rumorea que parte de la culpa la tiene una nueva secretaria del ministerio; joven y atractiva, sus modelos y su culito respingón hacen que la mirada ministerial se deleite demasiado y el cilicio lo atormente.
Algunos analistas apuntan a un cambio de política radical debido a su cambio de humor que ya notan las enfermeras del 12 de octubre.
Influirá está operación en la redacción de la llamada Ley Mordaza; el tiempo lo dirá.

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