ME PASO A MÍ ¿ACASO CREES QUE NO PUEDE PASARTE A TI?
Acudí no ha mucho a la Comisaría de Policía de Maó.
Acudí a denunciar unas llamadas no amenazadoras, pero extrañas y con subliminales avisos.
Al entrar fui recibido por una mujer policía joven.
Fue correcta, pero al señalarle yo la pequeña oficina que hay allí para sentarse y relatar la denuncia, no quiso que pasáramos -yo y la persona que me acompañaba- y tuvimos que contarle nuestro miedo en el hall, allí en la sala de espera.
La señorita nos escuchó con atención hasta que llegó otra policía; ésta parecía más veterana y nos hizo que comenzáramos el relato de nuevo.
En ocasiones uno piensa que la Policía tendría que usar otras formas para comunicarse con el ciudadano; ésta señora parecía estar sometiéndonos a un tercer grado, cuando nosotros habíamos acudido para pedir protección ante unas llamadas que nos perturbaban.
Preguntaba de forma seca y contundente, sin empatía alguna ni mensaje de tranquilidad que demandábamos.
Pero lo más significativo llegó cuando nos pidió la documentación, de la misma manera que se pide en la calle, si un ápice de educación.
Al ver mi DNI, completamente en regla y al día, me miró y dijo que el de la fotografía no se parecía a mí. Yo bromeé, le contesté que "el tiempo no perdona".
No imaginaba que aquella señora estaba sospechando de un ciudadano que había acudido a demandar protección.
El surrealismo de la escena me tenía desconcertado. Pero fue a más.
Al tener mi cartera abierta entre mis manos, la susodicha reparó en mi carné de conducir; éste, que está en regla, tenía el plástico que lo cubre separado del documento.
La señora con tono "policial" me advirtió que eso era una infracción y empezó a relatarme las consecuencias de ello.
Ahí se acabaron mis buenas formas.
Le paré la perorata y la remití a un momento posterior para que me enseñara las buenas formas ciudadanas a la hora de llevar los documentos en perfecto estado de revista.
Pero que yo había acudido a la Policía porque sentía miedo y no para que me dieran la vara con lo deteriorado que estaba mi carné.
"Así que arrégleme usted esto, que yo soy el perjudicado y no el acusado de tener mal los carnés; y si usted no es capaz, llame al comisario o yo mismo acudiré al Delegado de Administraciones Públicas"
Estas fueron las palabras que cambiaron su actitud.
El asunto se puso en conocimiento del Juez y desde entonces han cesado las llamadas.
Esta es una anécdota suave en comparación con lo que podemos ver a diario.
Me decido a escribirla después de leer con absoluta perplejidad como a una Profesora de Derecho Constitucional la mandan desnudar para cachearla en el mismísimo Congreso de los Diputados.
Después de leer la noticia de un empresario que ha fallecido a causa, supuestamente, de una paliza de los "mossos".
Desde la Consellería del Interior de la Generalitat se asegura que estos policías actuaron respetando la Ley. Un vídeo filmado desde una ventana del Raval en Barcelona, lugar donde ocurrieron los hechos, nos muestra a ¡ocho "mossos"! encima de esa persona propinándole una sonora paliza.
¿Qué está pasando? ¿A quién eligen el Ministerio del Interior o la Generalitat para formar parte de ese eufemismo que es las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado?
¿Cómo puede suceder lo que sucede en la prisión de Maó?
¿Por qué una mujer de apenas 50 kg y de 50 años aparece con moratones por todo el cuerpo, después de ser desahuciada y desalojada de su casa por cuatro mozalbetes con uniforme que no son más que pura basura sádica?
¿A quién protege la policía?
No ha mucho las calles de España se llenaron de descontento que se encargaron de paralizar esos "Cuerpos" que no dudaron en pegar a niños o viejos.
Las imágenes están ahí y su total impunidad también.
¿Crees acaso que mañana no te puede suceder a ti?
Calla y será demasiado tarde, es un consejo.
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