¿EN CHINA?
Es posible que haya mucho que hacer en China para que sea abolida la pena de muerte; es posible.
De momento, embarcarse en esa lucha tiene mucho de digno, si; pero poco de efectivo y un cierto tufo a boutade progresista y divina.
La solidaridad es algo que necesita efectividad; intentar llegar a Itaca convierte al navegante en Quijote o presumido cultureta de causas perdidas.
Se confunde en todo momento si su lucha, la del navegante, es de por si por la causa o por el aplauso que perseguirla le será dado como gesto de suprema entrega al prójimo.
Es posible que haya mucho que hacer en China para que sea abolida la pena de muerte; es posible.
De momento, embarcarse en esa lucha tiene mucho de digno, si; pero poco de efectivo y un cierto tufo a boutade progresista y divina.
La solidaridad es algo que necesita efectividad; intentar llegar a Itaca convierte al navegante en Quijote o presumido cultureta de causas perdidas.
Se confunde en todo momento si su lucha, la del navegante, es de por si por la causa o por el aplauso que perseguirla le será dado como gesto de suprema entrega al prójimo.
Huelgas de hambre, denuncias de palizas, ahorcados en lugares sin vigas, falta de información y transparencia; silencio y miedo.
Constatada falta de primeros auxilios a un preso presuntamente ahorcado, una ambulancia que llega y trata de reanimarlo, todo ante la pasividad de unos funcionarios a los que se les presupone preparación para estos casos tan comunes en prisiones.
Y luego silencio.
Silencio roto por otro del que poco se sabe.
Huelgas de hambre, denuncias mediáticas...
¿Qué pasa en la cárcel de Maó?
¿Se están vulnerando los derechos humanos?
Ante lo que aparece, todo indica que si. Pero nadie habla y todo, como siempre en esta isla, se silencia.
La tormenta pasará, hasta el próximo muerto o apalizado en ese túnel donde no hay luz al fondo ni cámara que delate el gozo de unos funcionarios que andan contándolo en sórdidas borracheras a los cuatro vientos, con total y absoluto desprecio por las victimas y con una misteriosa e inquietante impunidad.
Él se sube la camisa, se baja el pantalón y cual torero bregado en mil plazas, enseña las puñaladas que los presos bravos le han dedicado. Después cuenta como se coloca el equipo: guantes, casco, chaleco y porra; como se llevan al preso a un rincón y cuales son las técnicas para dejarle las menores marcas posibles.
Un hombre desnudo, humillado, yace en el suelo creyendo que su delito se paga de esta manera.
Él lo cuenta en sus borracheras, yo nada me invento, son muchos los que lo han escuchado.
¿Por qué ese silencio y esa complacencia y esa complicidad?
Este pasado verano se inauguró como si de un bar de moda se tratara, la sede de Amnistía Internacional en Maó.
Desde principios de año se suceden las denuncias, las huelgas de hambre y los suicidios en el Centro Penitenciario que tenemos a la vuelta de la esquina.
Pero quien gestiona esta sede está tremendamente preocupado por la pena de muerte en China. Los charnegos de nuestra cárcel no visten; viste más la pena de muerte en China.
Es posible que se hayan interesado de lo que pasa, es posible; pero no han informado.
A nadie le han contado de su preocupación por una presunta omisión de socorro, por una presunta vulneración de los más elementales Derechos Humanos, por una preocupación por las huelgas de hambre...
Sé por su web que han salido a la calle para protestar por la reforma sanitaria y que en el mes de mayo organizaron una exposición gráfica sobre los Derechos Humanos.
¡Me encantaaa!
Sinceramente, las fotografías de los asistentes a la inauguración me la traen floja -y siento expresarme de esta manera tan soez-
Me gustaría ver algo de lo que han hecho para intentar que los Derechos esos que muestran gráficamente son respetados en la carretera de San Luis, en nuestro territorio; podemos perfectamente preocuparnos por los Chinos y por los chavales de nuestra prisión; aunque no vista.
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