EL DIPUTADO GRAU, EL BAÚL DE LA PIQUER Y LO POLÍTICAMENTE CORRECTO
Y ahora resulta que aquel diputado que nos envió ¡a trabajar! se pasa la vida viajando a nuestra costa.
Uno se cansa ya de tanta incoherencia. El Sr. Grau cree que los parados lo son por vagos;
así lo manifestó en aquel famoso grito que pasó desapercibido por el ¡Qué se jodan! de la hija de un mafioso con aeropuerto.
Él se pasa la vida viajando y visitando el mundo gracias a nuestros impuestos en unos viajes que no parecen ser demasiado productivos para el bien social.
Y no se corta en Israel, visitando el Museo del Holocausto y "clamando contra cualquier persecución".
No se entiende que sea diputado de un partido que no ha condenado el Golpe de Estado del 36, que pone trabas a la identificación de los cadáveres que todavía tenemos en las cunetas de nuestros caminos, que llama "desenterrar fantasmas" al intento de reivindicar la Memoria de aquellos republicanos que murieron por serlo...
No se entiende que mire con cara de "políticamente correcto" los nombres de los judíos muertos en campos de concentración nazi, cuando está probado que también murieron allí españoles huidos o entregados por un Régimen que no ha condenado.
La Democracia tiene estas cosas; esperemos que no nos impidan que las digamos, que no todo sea como ellos lo pintan o que no nos multen por expresar.
El diputado Grau guardará buen recuerdo de sus viajes, se emocionó al ver una lista en una pared; pero se la trae al pairo los "rojos" que murieron por la sencilla razón de pensar diferente.
Desconozco si Grau ha visto esta pared. No tiene nombres ni fechas y aparece olvidada en un rincón de la fortaleza de Isabel II.
La erosión del marés hace que las balas incrustadas caigan al suelo; año tras año, día tras día...pero son balas con sangre de "rojos".



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