viernes, 26 de septiembre de 2014

dos hermosas lenguas...

DEBAJO DEL TIL
POSTURAS RADICALES, A UNO Y OTRO LADO, QUE ENFRENTAN LENGUAS
Lo escribe un charnego



































Se va. 
Joana María se va. 

Seguramente quemada, abrasada, humeante como una chuleta en una barbacoa.
Pero no es ahora cuestión hacer leña del árbol caído; no.

La Consellera fue sólo una muralla de contención, la primera línea de batalla de una política educativa más que vulgar y mal diseñada.

Una política politizada por ambos lados; pero, la razón se decanta por los profesionales de la Educación que veían en el proyecto del Govern una enorme e infumable ensaimada echa con los pies.

El TIL llevaba escondida una carga subliminal que tocó la fibra de un gremio tradicionalmente decantado por la Cultura Catalana.

El Govern tendría que haber sido consciente de ello y hacer política y no guerra de presión y Decreto. 

En esta batalla ha perdido mucha gente por no saber gestionar. 
Alumnos, profesores, la propia Consellera, el President.....

Y, porqué no decirlo, el español como idioma; el cual ha sido instrumentalizado por este Govern al que sólo les interesa desbancar a un sentimiento cultural fuertemente arraigado y, sin duda, propio de estas islas. 

Con ello, han radicalizado las postura filo catalanas y conseguido que el español, que es sólo un idioma más, no una etiqueta ni un icono ni bandera, salga perjudicado de esta lucha que Joana María Camps ha llevado, con lealtad incondicional, la parte más visible; pero, que en el fondo, subsiste en la rancia Derecha Balear, empeñada en españolizar a base de banderita en el reloj, en el cuello del polo "Lacoste" o con el  TIL.

Bastaba con entender a Lorca o a Machado. Tanto ¡¡¡español!!! está matando a España.
Y la imposición por Decreto o la suspensión de empleo por "órdenes", revelan formas que poco tienen de democráticas.

Para aplicar un TIL de calidad, hacen falta años; años en los que se prepara, primero al profesorado y después se pacta, se dialoga y se asegura la persistencia en condiciones del idioma catalán y se tiene en cuenta los 500 millones de hispano hablantes que hay en el Mundo. 

Se hornean alumnos que escriban correctamente y se abona el campo para que dos idiomas convivan en sano entendimiento; entrando un tercero que, por razones meramente comerciales y de competividad, nuestros descendientes dominen. 

La instrumentalización política de una lengua, tan sólo daña algo que tendría que considerarse como un Bien Cultural, en lugar de un enfrentamiento viejo y bacuo por imponer una u otra Cultura. 

El Govern no ha hecho sino querer sobre valorar  al Español en un territorio donde la lengua vehicular es el catalán. Engañando filológicamente con lo de las "modalidades"; sobradamente reconocidas por las Autoridades Lingüistas catalanas.
Crear un batiburrillo incierto e inventar unas nuevas formas que desdeñan las correctas literariamente, tan sólo por politizar y desmarcarse de una identidad mayoritariamente mediterránea por la aburrida castellana.

Pero, por otro lado,  muchos baleares debería saber que el Español no sólo lo traen, lo inculcan u obligan a su uso en este territorio: Dictadores, militares o alta burguesía. 
Muchos migrantes que proceden de todas partes del país, han asentado aquí sus raíces, son menorquines, mallorquines o ibicencos como el que más. 

Aman la tierra que les acogió de la misma manera que el que posee ocho apellidos baleares. 
Deben aprender la lengua de este territorio para consolidarla y contribuir a su permanencia; pero nadie les puede quitar la Libertad del recuerdo de su lengua materna ni apartarlos de su pasado.

El que esto escribe, se ha llevado una paliza por hablar catalán en un cuartel. 
Paliza propinada por imbéciles que le exigieron hablar "cristiano" porque estábamos en España.

El que esto escribe habla a la perfección catalán y español. 

El que esto escribe se negó a la exigencia de un Conseller de Cultura  -a la sazón, el Sr. Portella-  a hablar catalán delante de un auditorio idiomáticamente mixto, en el que más de la mitad no le hubieran entendido. 

No fue tanto por razones objetivas -mi trabajo era hacer llegar la historia de La Mola a mis visitantes- sino por una cuestión de formas; el Sr. conseller, vía secretaria, "me obligó" a usar el catalán ante mi auditorio; su postura no dista mucho de la del Decreto o la de aquellos que me zarandearon en el cuartel. 

Naturalmente me negué. Pienso en Español y soy y me siento tan o más menorquín que el mentado.

Un territorio y su Sociedad son como una mujer,   se han de amar con sosiego. 
Si pretendes ser "el que más la ama", acabas matándola creyéndote que es tuya. 

Que nadie se llame a engaño, el TIL no ha muerto. Una parte seguirá enfrentándose a la otra; y, detrás seguirán formando parte del Sistema, aquellos que quieren imponer por comulgar con Una, Grande y Libre, contra los otros que son "más de aquí que nadie" por expresarse sólo en catalán. 

En el fondo son iguales, una pantomima insufrible que daña lo que de hermoso tienen ambos Lenguajes que se construyen de una misma raíz para la comunicación; nunca para una determinada identificación de grupo. 

Veo con extrema preocupación las reacciones de la Izquierda balear que sólo se irrita ante este tema; cuando la calle sufre y en la calle importa un carajo en que idioma pronunciar miseria.







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