viernes, 19 de septiembre de 2014

Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi

POR SUS HUEVOS LOS CONOCERÁS

EL GENERAL CANSADO DE LA GUERRA




ENLAZA LA FOTO CON LA NOTICIA






España no es sólo un país de castas; lo es también de gremios, clases y lobbys.

Cada uno de estos conjuntos cumple una determinada misión, un intercambio de protección de privilegios perfectamente organizado y alimentado por aquel que cumple impasible y dócil las normas.

Cierto es que, en estos últimos decenios, por propia coyuntura histórica han tenido que dejar traspasar las puertas del buen vivir a otros que venían empujando, sota el lema de una Sociedad Libre, para convertirlos; digamos que han ampliado su espacio. 

Entraron; pero, con la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido, el análisis es claro y se traduce en una famosa frase de Tancredi en la novela "El Gatopardo"; el cual dice a su tio Fabrizio: "Si queremos que todo siga igual, todo ha de cambiar".

El Gremio Militar es y ha sido siempre una parte esencial del Sistema Español (que no de España)  para detener cualquier forma de intento de cambio; pero no sólo eso. 

Su imagen está siempre protegida por frases grandilocuentes, propias de amantes de las relaciones masoquistas y saturadas de la palabra "Honor". 

Todo por la Patria, Servir hasta morir, Viva la Muerte...

Pero, a poco que se escarbe encontramos manejos de presupuestos poco claros, ejemplos como el que se destapó con el libro de un teniente al que la Justicia Militar le tapo la boca en lugar de investigar o el recientemente aparecido caso de las facturas falsas emitidas desde un cuartel de aviación o las del propio Yak 42, son tan sólo la punta del iceberg del negocio cuartelero.


Y cómo se sostiene todo esto; está claro: por huevos.

El Ejército es una institución jerarquizada al máximo, pareciera que sus componentes se reproducieran por esporas, siempre hay alguien por encima y muchos por debajo. 
Las decisiones en los cuarteles, las decisiones básicas se toman sin consenso, por huevos; a más huevos más valor. 

Es así que al General Alejandre le ha salido de manera inconsciente su vena cuartelera: la de los huevos. 

Según cuenta en un correo aparecido hoy en el digital Menorcaaldia.com: "se ha dejado los huevos para mejorar la ruta con Madrid"

Nada tengo contra el lenguaje coloquial, incluso en boca de un político; pero, en este caso, a mi modo de ver, se refleja el verdadero talante del Conseller y su hartazgo político.

La OSP, las Rotondas, los aparcamientos... Toda esta oposición que se ha encontrado, no es la habitual dentro del régimen militar; allí, una orden es una orden. 

El General está cansado, visiblemente cansado. Es hábil, un hábil estratega y diplomático. 
Campó por sus anchas al invadir la isla del Rey; pero esa pseudo entrada en asuntos civiles no le ha servido en el momento de dirigir una Consellería que se enfrenta a los -definidos por él- pancartistas protestones. 

Dice que a puesto huevos y que no tiene atribuciones; entonces, sin atribuciones ¿cómo se pueden poner huevos?

Con las compañias aéreas no se puede mentar el artículo 151, no saben qué es. 

Habla del poco presupuesto del que se dispone en el CIME y echa la culpa al caso CESGARDEN. Hasta el momento, que se sepa, la Fiscalía Anticorrupción de Baleares ha dado un importante vuelco al tema; no ha lugar tal afirmación. 

Culmina su misiva al Sr. Piris, con una frase cargada de doble sentido diplomático y algo de maldad, parcela que domina a la perfección: "Es fácil la crítica, seguramente tú lo harías mejor". Otro modo que nos indica cansancio y nostalgia. 

Y tiene toda la razón. La crítica es fácil. Pero cuando las cosas no salen, por la razón que sea, cuando todo falla en exceso, cuando se tiene en contra a la voluntad popular, lo mejor es dimitir con dos huevos. Al menos se salva la honra y los huevos.

Alejandre sabe bien como colocar las piezas del tablero alrededor suyo, con suma maestría, eligiendo no al mejor sino al más sumiso, usando técnicas de cuartel. 

No soporta la contradicción aunque aparezca dialogante e intentando con su carisma, como arma, convencer; pero, cuando el puente no se sostiene, patalea y se enfada de la misma manera que el cabo regañado por el sargento al que, a su vez, regaño el teniente después que lo regañara el capitán...suma y sigue.





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